Soy ingeniero de backend que acabó en datos e IA porque es donde están los fallos interesantes. Entré en Datamaran como junior en 2022 y crecí hasta senior, lo que en la práctica significó llevar sistemas de punta a punta: los pipelines que leen 20.000 noticias y 200 fuentes jurídicas al día — uno un 85% más barato de operar que cuando lo heredé, el otro ahorrando al equipo jurídico un 70% del tiempo de procesar informes — además de las capas de autenticación y compartición bajo el producto y la observabilidad que nos avisa cuando algo se rompe.
Construyo y automatizo con IA en el bucle, no como demo sino como forma de trabajar: agentes LLM metidos en pipelines reales (un scraper que se repara solo en vez de despertar a alguien), harnesses de evaluación para que cambiar un modelo o un prompt sea un experimento con un número detrás, y desarrollo asistido por IA extendido a repositorios y procesos de entrega.
La otra mitad del trabajo se ve menos y pesa igual: empujé DDD, arquitectura hexagonal y TDD por todo el código, estandaricé linters y formato, y arreglé cómo gestionábamos los pools de conexiones a base de datos. Límites claros entre capas, reglas de negocio en un único sitio testeable, y fallos ruidosos y baratos en lugar de silenciosos y caros.